EL ÚLTIMO RAID de la ÉPOCA HEROICA de la FUERZA AÉREA URUGUAYA

Tte.1o.(R) Juan Maruri. (Asesor histórico del Comando General de la Fuerza Aérea y de la Dirección General de Aviación Civil. Profesor de “Historia de la Aviación Nacional” en la Escuela Militar de Aeronáutica, miembro fundador y directivo de la Academia de Historia Aeronáutica del Uruguay). Artículo extractado de la Revista "El Soldado" No.179. Noviembre 2010.-

 

LOS PREPARATIVOS

Con el objeto de representar a las Fuerzas Armadas de la República, en el cuarto centenario de la fundación de la ciudad de Lima, llevando un mensaje de confraternidad a la Argentina, Chile y el Perú, fueron designados por el Ministerio de Defensa Nacional para que se trasladaran en vuelo hacia la “ciudad de los virreyes”, al Coronel Aviador y Aeronauta Cesáreo L. Berisso y al Teniente Coronel de Ingenieros y poeta Edgardo U. Genta.

La idea primigenia del Cnel. Berisso, era realizar dicha misión en el avión nacional, construido en los talleres de la Escuela Militar de Aviación, A.R.M.E.(Avión de Reconocimiento Modelo Escuela) No.2 “Montevideo” para lo cual, le hizo cuatro exhaustivas pruebas en vuelo los días 14, 16, 17 y 18 de enero de 1935, acompañado por el mecánico Alcides Luzuriaga. Estas pruebas no fueron satisfactorias, por lo que eligió entre los diez aviones biplanos Potez 25 A.2 y T.O.E. de la Escuela Militar de Aviación dos disponibles, los números: 8 y 9. El primero No.8 T.O.E., luego de varios vuelos hechos en el día 17, paralelamente con los realizados en el “Montevideo 2”, fue el seleccionado, pues era el de mejor rendimiento para la toma de altura.

 

 

 

Avión Potez 25 TOE B1-8 en vuelo.

 

El Cnel. Berisso y el Tte. Cnel. Genta en el Potez 25 TOE B1-8 que cruzó los Andes.

 

 

EL VIAJE

Una vez elegido el avión se le aligeró de todo lo superfluo y, prácticamente sin equipaje y sin mecánico (Luzuriaga se quedó en tierra en el último momento, para alivianar al máximo el aparato), partieron del Aeródromo Capitán Boiso Lanza, en Montevideo, el sábado 19 de enero, a las 8 de la mañana. La única carga que portaba el Tte. Cnel. Genta era un paquete con volantes de su poema “Al Perú” que el poeta arrojaría sobre Lima cuando llegaran.

La primera escala fue en Villa Mercedes, Provincia de San Luis, República Argentina, en el aeródromo de la PANAGRA donde repostaron y continuaron hacia Santiago de Chile, arribando al aeródromo de “Los Cerrillos” luego del cruce de la cordillera de Los Andes por el Paso del Cristo, en el límite de la altura posible del Potez 25. Fueron recibidos calurosamente por nuestros diplomáticos acreditados en Santiago, al igual que por oficiales de la Fuerza Aérea de Chile.

Al otro día, domingo 20 de enero, salieron temprano a fin de hacer el largo trayecto hasta Antofagasta con una escala técnica en Copiapó, los acompañó un trecho un avión chileno, que los despidió con un “looping”. Pernoctaron en Antofagasta y el lunes despegaron hacia Arica, en el límite del territorio de Chile, donde pasaron la noche. La guarnición militar de Arica los recibió con un banquete.

El martes 22 partieron de Arica en la mañana, teniendo que aterrizar en Pisco, para arreglar un pequeño desperfecto del motor, volviendo a elevarse al medio día para arribar al Aeródromo “Las Palmas” de Lima, en el atardecer, escoltados por dos escuadrillas de la Aviación Militar del Perú. Una de ellas de tres aviones Curtiss Hawk, iba al mando del Teniente Comandante Manuel E. Escalante, siendo sus laderos el Tte. Antonio Albertis y el Alf. Luis Conterno. La otra de tres aviones Vought V – 80 Corsair, la tripulaban los Alféreces: Víctor Gal’Lino, Salvador Noya y Enrique Bernales.

Eran esperados en la Base de Las Palmas por el Ministro uruguayo en Lima Dr. Pedro E. Callorda, el Cónsul del Uruguay Sr. Jaime Linares, el Intendente de Montevideo Alberto R. Dagnino huésped de Lima, numerosos miembros de la colonia uruguaya, oficial y personal de la Aviación Peruana. Antes de aterrizar sobrevolaron Lima y dejaron caer los volantes, bombardeando la ciudad de los virreyes, con el poema “Al Perú”, gesto quizá inigualado en la historia de la Aviación americana, por lo menos en aquella temprana época, todavía heroica, de aviones biplanos de tela y abiertos con tripulantes que intervinieron en su nacimiento.

Los volantes eran de color verde claro, de tamaño de 17 por 25 centímetros y cayeron varios miles sobre las cuatro veces centenaria capital del Perú.

 

Los militares uruguayos, Cnel.Berisso (1) y Comandante Genta (2), cumplida su hazaña , son agasajados por los altos Jefes del Ejército del Perú

 

El Cnel. Berisso era portador de dos mensajes, uno del Ministro de Defensa Nacional para el Ministro de la Guerra del Perú, y otro del Inspector General del Ejército para el Jefe del Ejército del Perú; los que fueron entregados en audiencia especial a sus destinatarios. A su vez el Tte. Cnel. Genta hizo entrega de un emotivo mensaje a la madre del poeta peruano, fallecido en Montevideo en 1925, Juan Parra del Riego, de parte de la Unión Cultural Americana, de la cual era Presidenta Juana de Ibarbourou (Juana de América) y él Secretario. Por medio de la prensa limeña, Genta hizo llegar a los intelectuales del Perú, un saludo de la Unión Cultural Americana, institución que había sido fundada en Montevideo, e integrada por los intelectuales más distinguidos del Uruguay y que contaba ya con filiales en otras repúblicas americanas.

Quedaron en Lima hasta el lunes 28 de enero. La idea era partir el domingo 27 temprano, pero en aquella ocasión se jugaba en esa capital, el Campeonato de Fútbol de América, y ese domingo era la final, que resultó ser entre Argentina y Uruguay. El presidente de la delegación deportiva uruguaya don Ignacio Reyes Molné, pidió a los aviadores que arengaran a los jugadores antes del partido, por lo que retardaron en un día su partida. Este retardo fue premiado por el resonante éxito que logró el equipo uruguayo.

AL PERÚ

 

Bellísimas peruanas, generosos peruanos,

Escuchad desde el lírico cielo deslumbrador

Como os llega el saludo de fraternales manos...

Es el pueblo uruguayo que aplaude en un motor!

Es el pueblo uruguayo! Trae de los lejanos

Tesoros del Atlántico, su tributo mejor:

El estuche fantástico de una palabra. “Hermanos”!

Y dentro del estuche una diadema: “Amor”!

Perú, glorioso pueblo de heroicas tradiciones,

Colmando de riquezas, de lauros, de canciones;

Vibrante de ideales, pleno de juventud;

Subiendo desde El Plata por celestes escalas

Uruguay en el trémulo palpitar de sus alas

Salud, grita a los cielos, que responden: salud!

 

Edgardo Ubaldo Genta

 

LA VUELTA A CASA

 

El lunes 28 partieron de mañana temprano, atrás dejaron la bella “ciudad de los virreyes” llena de glorias, parques, monumentos y el sabor que tuvo esta estadía plena de banquetes, recepciones, brindis, visitas e imborrables recuerdos para los protagonistas, que representaron tan dignamente a la Aviación, el Ejército y la intelectualidad oriental. Al medio día hicieron una escala técnica en Cumaná, donde cargaron combustible y pocas horas después llegaron a Arica, donde pernoctaron. Al día siguiente, martes 29 de enero de 1935, arribaron a Antofagasta, ciudad en la cual se enteraron del movimiento revolucionario que había estallado en nuestro país. Continuaron el viaje al otro día 30 con una escala en Copiapó, siguiendo inmediatamente de recargar combustible, teniendo como destino Santiago. Pero el destino quiso otra cosa, se les vino la noche y Berisso decidió aterrizar unos 200 Kms. antes de Santiago en un paraje denominado Quillota, en el único lugar más o menos aparente, lo cual realizó Berisso con mano maestra, entre animales que pastaban, deteniendo el aparato al borde de una acequia. Quedan huéspedes del propietario del fundo (estancia) quien los atendió excelentemente.

 

De regreso a Mendoza ,los militares uruguayos rindieron homenaje al Héroe del Paso de los Andes

 

Al otro día recién de tarde pueden despegar a causa de la niebla, llegando a Los Cerrillos en Santiago, donde eran esperados con impaciencia. Allí cumplen con las visitas oficiales y trataron de salir al otro día, el 1º de febrero. Llegaron temprano al campo donde los despidieron el representante de nuestro país Sr. Domingo Pacull y las autoridades de la Aviación Chilena. Despegaron y se remontaron, hasta los cuatro mil metros, para cruzar en el Paso del Cristo, frente a la ciudad de Los Andes, pero en ese momento la presión de aceite, les marca cero, por lo que regresaron a Los Cerrillos, donde el motor Lorraine del Potez 25, ya con unas 50 horas de vuelo desde su salida de Montevideo, es revisado por un Ingeniero Aeronáutico, de la Aviación Chilena. Al otro día nuevamente despegaron y tienen que regresar por la misma causa, finalmente el día 4 de febrero salieron y cruzan la fatídica marca de los cuatro mil metros sin que nada ocurriera. Encararon el cruce de la cordillera por el Paso del Cristo, atravesaron la barrera por donde se introduce el túnel ferroviario, para dar al valle de Uspallata, donde se interpusieron las cenizas del volcán San Miguel a su final, logrando encontrar su salida llegaron a Mendoza. Tuvieron allí un gran recibimiento en el campo militar, de parte de las autoridades, el cónsul uruguayo y de amigos de Berisso que lo recordaban desde su triunfal llegada en 1916, cuando ganó el Gran Raid Buenos Aires-Mendoza. Ese mismo día efectuaron un paseo hasta el monumento, al Paso de los Andes por el Libertador Gral. Don José de San Martín y su Ejército, de nuestro compatriota el escultor nacional Don Juan Manuel Ferrari. Esa noche mandan un telegrama a sus familiares en estos términos :

Cumplida nuestra misión

del Ícaro a la manera

subimos la cordillera

seis mil metros hacia el sol.

 

Anunciando el triunfo conseguido con tan precarios medios, solamente con coraje y lirismo.

Parten el martes 5 de febrero hacia Montevideo, haciendo escalas en Villa Mercedes y en El Palomar, Buenos Aires, donde, como siempre, son acogidos excelentemente y en el día arriban al aeródromo Capitán Boiso Lanza. Así llegan al fin de su viaje de 18 días y 55 horas, 25 minutos de travesía y 8 horas 34 minutos de prueba, sin novedad, en el frágil y legendario Potez de tela y madera. Luego de sobrevolar pampas, cordilleras, montañas, costas inhóspitas, desiertos y punas; dando punto final al último gran raid de la época heroica de nuestra Aviación Militar, verdadera hazaña para esos años y los medios con que se contaba y que sirvió para hermanar más, si cabe, al Uruguay con el Perú. Como epílogo de esta hazaña, el 19 de julio son condecorados por el Gobierno del Perú, el Cnel. Berisso y el Tte. Cnel. Genta con la “Encomienda de la Orden del Sol”, por parte de su Ministro en Montevideo, el gran poeta Luis Fernán Cisneros, en una emotiva ceremonia que se desarrolló en esa sede diplomática.

 

Recepción a los héroes a su llegada a Montevideo.

 

A su vez el Boletín del Ejército Nº 903, al publicar las calurosas respuestas de los países hermanos, al gesto del Uruguay, hacía constar: “El brillante vuelo realizado por los señores Coronel Cesáreo L. Berisso y Teniente Coronel Edgardo Ubaldo Genta, destacando el singular significado de esta misión de confraternidad, cumplida en forma impecable, es más que su valor protocolar y de acercamiento efectivo de los pueblos ligados a la tradición histórica, demostró el alto grado de preparación técnica y de progreso de nuestra Aviación Nacional, que marcó en el cielo de América la comba fantástica de una parábola”.

Bibliografía

- Maruri, Juan. “Historia de la Fuerza Aérea Uruguaya” 1º Tomo. 

- “Memorias del General Edgardo U. Genta”.

- Diario “El Día”: A veinte años del Vuelo Montevideo-Lima Montevideo. 

- Maruri, Juan. Comunicado de Prensa del Comando General de la Fuerza Aérea No.1/80 “45 años del Gran Raid Montevideo-Lima-Montevideo”.

 

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