INGENIERÍA MILITAR

Agradecemos la colaboración del Coronel (R) Ulysses Del Valle Prada

 

ETIMOLOGÍA  Y ORÍGENES

El Brig. Gral. Fuller inicia en el prefacio de su obra «Batallas decisivas del Mundo Occidental» :

 

“Podrá ponerse en duda que la guerra haya sido un factor necesario en la evolución del género humano, pero existe un hecho acerca del cual no cabe discusión, y es el de que desde los más remotos tiempos hasta la época actual, la guerra ha sido la preocupación constante de los hombres”.

 

Pocas palabras mas acertadas para poner las cosas en su lugar en momentos en que muchos, conmovidos por los horrores de la guerra, buscan minimizar el papel de los conflictos en el desarrollo de la humanidad, olvidando el viejo dicho que nos dice que las cosas son como son y no como queremos que sean.

Pero, ¿qué es la guerra?. Según el Mariscal Montgomery en su «Historia del Arte de la Guerra», “es un conflicto prolongado entre grupos políticos rivales... (que) ...excluye tumultos y actos de violencia individual”; o sea que, como todo fenómeno social, debe de estar sistematizado; por lo que, si bien desde sus orígenes el hombre ha librado combates, no fueron "Guerras", porque carecían de esa sistematización en el empleo de hombres, armas y terreno, así como del dominio de esos movimientos lógicos y reflexivos llamados “maniobras”, esenciales para que la guerra sea tal.

Ahora bien, ¿en que momento las luchas se sistematizan lo suficiente como para ser llamadas guerras? Bueno, esto sucede cuando el hombre se civiliza, o sea cuando descubre que puede cultivar ciertas hierbas y domesticar algunos animales, dando origen a dos comunidades muy disímiles: una desarrollada a  partir de la domesticación del caballo y el invento de la rueda y el carro, y la otra a partir de la aldea vallada que protege los sembradíos y a quienes los trabajaban. Dos sistemas de vida, el nómada y el sedentario, que habrán de estar en pugna durante toda la Historia, llevando a los sedentarios, amenazados por los nómadas en busca de pasturas para su ganado, a transformar su aldea vallada en ciudad fortificada. ¿Adónde pretendo llegar con este razonamiento?, pues a que la primer especialidad en el Arte de la Guerra, fruto de su sistematización, es la del constructor de fortificaciones, o sea el Ingeniero.-

El punto siguiente es ¿y desde cuando se fortificó el hombre?; pues bien, ya en el 8.000 a.C. Jericó de 40.000 m2, estaba fortificada con una gran muralla de 6,40 mts. de altura y circundada por un foso excavado en la roca viva. Por eso afirmo que los ingenieros militares existen desde hace al menos 10.000 años, pero, ¿qué significa el término Ingeniero? Bueno, etimológicamente ingenium en latín es “facultad de inventar con prontitud” e identifica a quien “profesa la ciencia y practica el arte de construir y manejar máquinas o de trazar y dirigir obras de utilidad general con arreglo a principios científicos”; o sea que, a diferencia de otras Armas cuyo nombre refiere a su medio de transporte, al título de sus jefes honorarios, a su equipamiento o a su función; Ingenieros alude a la quintaesencia de sus hombres, la capacidad de resolver con prontitud y según un método científico, los problemas que enfrenta. Además, los identifica como alma mater de Armas como Comunicaciones, Aeronáutica e incluso de la Artillería, ya que originalmente, los ingenios de sitio o artillato (máquinas) como catapultas, balistas y luego los cañones, eran responsabilidad de Ingenieros, hasta que la especialización de aquella la llevó a separarse en el siglo XVIII.-

 

 

ÉPOCA ANTIGUA          

Entre los años 3.500 y 2.400 a.C., la fortificación ya tenía tal perfeccionamiento, que prevalecería por 4.000 años, hasta la aparición de la pólvora en el siglo XIV d.C. En Akkad, eran de ladrillo y piedras, con bastiones cuadrados o semicirculares y de base ancha, para darles tal altura que impidiera el uso de escalas de asalto. Los egipcios, emplearon fuertes cuadrados con bastiones rectangulares para custodiar puntos críticos y su ejército tenía Compañías de Ingenieros para construir equipo de sitio, como escalas con ruedas y arietes. Son los precursores de los Ingenieros de Servicio, a cargo de los trabajos de uso estratégico.-

En el siglo X a.C., los asirios formaron el ejército más profesional de la antigüedad, donde los Ingenieros tuvieron un papel descollante. Por las características del terreno donde operaron, se conformaron tres especialidades; los gastadores con hachas y picos para abrir caminos en las montañas y poner trampas a las fuerzas enemigas; los zapadores especializados en la guerra de sitio, entrenados en cavar zanjas y minas bajo las murallas enemigas para derruirlas y dotados de arietes manuales o colgados en torres de madera sobre ruedas, desde cuyos techos los arqueros batían a los defensores; y por último los pontoneros, especializados en el pasaje de cursos de agua. Nacía así el concepto del Ingeniero de Combate, con un fin básicamente táctico.-

Hacia el siglo V a.C. los persas evidenciaron ser hábiles pontoneros al cruzar el Bósforo sobre un puente formado por 300 navíos unidos por sogas, o tender otros en Braila y sobre el Helesponto, entre Abidos y Sestos, cada uno de mas de 300 naves unidas entre sí por seis cables.-

Los griegos en cambio hicieron un uso estratégico de la Ingeniería militar, al emplearla solo para fortificar sus ciudades, sin practicar la guerra de sitio. La excepción fueron los macedonios de Filipo y su hijo, Alejandro “el Magno”, que contaban con zapadores, ingenieros de aguas y minas, topógrafos, geógrafos, arquitectos, equipamiento de sitio conformado por torres, arietes, y catapultas organizadas en secciones y transportadas a lomo de mula, así como un cuerpo de Infantería de élite, entre cuyas misiones secundarias estaba la de asaltar fortificaciones.-

Los fenicios, a su vez, inventaron las catapultas de torsión, luego usadas por las colonias griegas en Sicilia. Estas, eran de dos tipos: las katapeltes capaces de lanzar flechas, jabalinas y piedras de unos 3,5 kgs. con total precisión a unos 230 mts. y los petrobolos y onager, más grandes, que podían lanzar piedras de unos 25 kgs. de peso. En todos los casos la fuerza motriz era suministrada por madejas retorcidas de tendones de animales o cabellos de mujer.-

Este era el panorama de Ingenieros cuando surge un pueblo que revolucionará el empleo del Arma: los romanos, que según Fuller serían “el más grande ejército atrincherado de la historia”. La legión se apoyaba siempre en un campo fortificado, o “castro” y de ser necesario, construía uno nuevo a diario, aún a costa de marchar solo 3 o 4 horas matutinas. Su tamaño y forma se adaptaba al terreno, y en lo posible, era cuadrado, alojando dos legiones. Fortificado con murallas, empalizadas y zanjas, cumplía dos fines; aumentar las facilidades de instrucción  y ofrecer refugio si el combate era desfavorable. Cada legionario era entonces, un zapador que, además de sus armas, marchaba con herramientas y hasta los materiales necesarios para levantar el “castro”. Este uso de Ingenieros, hizo del romano un ejército victorioso, pocas veces derrotado.-

 

 

EDAD MEDIA

La innovación del “castro”, no desapareció con los romanos, ya que dos pueblos bárbaros nómadas (godos y hunos) la adaptaron a sus medios, apareciendo el laager, o barricada circular de carros, similar a la usada en el siglo XIX por boers y colonos del Oeste estadounidense. Los bárbaros, dotados de una caballería formidable, empleaban esa “ciudad rodante”, cual fortaleza de la que salían en tren de pillaje y donde se refugiaban rápidamente cuando les era ordenado.-

Paralelamente, Bizancio, se enfrentaba a la expansión árabe iniciada hacia el 622 d.C. por Mahoma. El fuerte del ejército bizantino, a diferencia del romano, no era la Infantería sino la Caballería pesada y aunque esta no se aferra al terreno como aquella, contaron con un Cuerpo de Ingenieros que marchaba en su vanguardia y que conservó la costumbre romana del castro, al que los ingenieros planificaban y delimitaban con cuerdas. Al llegar los gruesos, se agrupaban carros y caballos al centro, disponiéndose los primeros en círculo como línea interior de defensa; mientras una línea exterior de centinelas daba seguridad a las tropas que se atrincheraban. En lo estratégico, Bizancio para proteger sus fronteras hizo uso intensivo de fortalezas, las que junto a la caballería pesada y la caída de Roma darán a luz a la Edad Media.

En tanto, en Occidente, hacia el siglo VII se perfilaba el predominio de un pueblo, los francos, cuyo ejército era similar al bizantino, con fuerte predominio de una Caballería que derivará en la hueste feudal, sin Infantería. Esto relativizó el uso táctico de Ingenieros, pero lo desarrolló  en lo estratégico. De esta época datan los primeros Ingenieros ingleses (Humphrey de Tilleul y Gundulph, monje hábil en guerra de sitio y fortificaciones). A inicios del siglo XII los castillos se hacen más grandes y complejos, apareciendo al centro la ciudadela o torre de los homenajes, cuadrada y maciza. Esto llevó a hacer catapultas más potentes, por lo que se agrandan las murallas y multiplican las plazas de armas; es la eterna lucha entre flecha y coraza. A mediados del siglo XIV, aparece la torre cilíndrica por dos razones, evitar zonas muertas en las murallas donde el atacante pudiera refugiarse, y desviar los proyectiles de artillería que las impactaban, ya que los cañones, al mando del llamado “Ingeniero Jefe”, ya habían hecho su aparición.

 

 

EDAD MODERNA

De la mano del cañón, finaliza la Edad Media, retrocede la Caballería, renace la Infantería  y decae momentáneamente la fortificación, pero sin desaparecer, pues su uso continúa en toda Europa. En 1690, el Marqués de Vauban,  ingeniero, estratega y reformador, crea en Francia el Cuerpo Real de Ingenieros Militares  modernizando el Arma, haciéndola polivalente, e instaurando un nuevo método de fortificación: el frente bastionado, caracterizado por defensas profundas, apoyo mutuo entre los lados de la fortificación y un diseño básico triangular con vértice hacia el enemigo, para obligarlo a presentar sus flancos en el ataque. Vauban también fue maestro en la guerra de sitio, diseñado un procedimiento de aproximación mediante trincheras en zig-zag.

Mientras tanto, ya desde fines del siglo XVII sobresalían por su formación científica, los Ingenieros españoles, futuro núcleo del Cuerpo de Ingenieros de los Ejércitos y Plazas fundado en 1711 por Felipe V. Su capacitación fue adquirida en la Real Academia Militar de Matemáticas del Ejército Español de los Países Bajos y en las campañas militares y fortificaciones en Flandes, el sitio de Barcelona y la construcción de su Ciudadela. De hecho, esta obra fue el primer ejemplo de una nueva técnica racional de organización constructiva, puesta a punto y difundida por dicho Cuerpo de Ingenieros, la que buscaba un proceso bajo control total, desde el diseño hasta la misma construcción y las memorias. En ese siglo XVIII, los Ingenieros fueron la más importante corporación técnica al servicio de la Corona, no solo para las fortificaciones sino para la organización territorial, en especial del Reino de Indias, donde puede identificarse lo que Juan Zapatero llamó con razón la "escuela de fortificación hispanoamericana".

 

 

LOS INGENIEROS EN LA BANDA ORIENTAL

La actuación de los ingenieros militares en la Banda Oriental comenzó hacia 1702, con José Bermúdez de Castro, enviado a confeccionar el mapa de la Provincia del Río de la Plata. Muchos lo siguieron, y sin pretender ser exhaustivos, podemos destacar por sus obras a Domingo Petrarca en 1717, quien realizó las primeras fortificaciones del recinto y Ciudadela de Montevi­deo. En 1740, Diego Cardozo del Espino, proyecta y dirige las obras de dicha Ciudadela. En 1757 Juan F. Sobrecasas fortifica Maldonado. En 1760 Antonio Aymerich y Villajuana dirige las obras del Real de San Carlos, el campo de bloqueo frente a Colonia del Sacramento y fortificaciones en Montevideo y Maldonado. En 1762, Juan B. Howell, ingeniero francés al servicio de Portugal, capturado por Pedro de Cevallos al reconquistar la Colonia del Sacramento e incorporado al servicio de España, realiza nuevas fortificaciones en Montevideo, Colonia, Fortaleza de Santa Teresa y Cuartel de Dragones en Maldonado. En 1772 Joaquín del Pino conduce nuevas fortificaciones en Montevideo, Maldonado, Punta del Este, Santa Teresa, San Miguel y Santa Tecla. En 1777, el Brig. de Ing. portugués José Custodio de Sá y Farías, capturado en la expedición del Virrey Cevallos y también incorporado al servicio español, construye la Catedral de Montevideo. Entre 1797 y 1807, el Ing. Voluntario Pedro A. Cerviño  dirige la obra del faro del Cerro de Montevideo, cerrando Juan B. de Seimant la lista de Ing. Militares enviados a la Banda Oriental.

 

    

Fortalezas de Santa Teresa y San Miguel (Departamento de Rocha)

 

 

GUERRAS DE LA INDEPENDENCIA

Hacia 1810 comienzan a desarrollarse en el Plata los hechos históricos que desembocarían en la independencia de estas regiones; y es así que en el período conocido como la “Patria Vieja”, Artigas contará con la colaboración de Mateo de Castro, quien realiza diversas tareas propias de Ingenieros en apoyo a las fuerzas de las Provincias Unidas. Merecen especial destaque la construcción de sendas baterías en el Paso de Hernandarias, por una partida de indios guaycurúes, y en la margen occidental del Río Paraná por orden del Tte. Cnel. Ángel Monasterio, las que tenían por finalidad proteger al ejército patriota de la flota española surta en la zona.

Evidentemente, ambos trabajos parecen poco significativos ante la extensión de las Guerras de la Independencia y la pregunta surge sola, ¿este escaso uso de los Ingenieros por parte de Artigas, demuestra que no valoraba las posibilidades de empleo del Arma?  La respuesta es un rotundo no; en realidad, ninguno de los bandos en pugna, orientales, bonaerenses, españoles ni portugueses emplearon mayoritariamente medios de Ingenieros. Las razones, debemos buscarlas en las características geográficas del Teatro de Operaciones y los medios disponibles. En el caso específico de las fuerzas patriotas, que son las que nos ocupan, constituir unidades de Ingenieros, era una tarea imposible para Artigas, básicamente por tres razones:

  • Escasez de medios de fortificación permanente
  • Escasez de personal capacitado e imposibilidad de formarlo
  • El sistema defensivo adoptado por Artigas de "mantener la lucha en campo abierto"

Son fundamentos de estas razones; en el primer caso, de poco servían las fortificaciones sin Artillería y esta era escasa e inadecuada para esa función, además, al carecer nuestro territorio de grandes obstáculos naturales, el número de fortificaciones para montar un sistema defensivo integrado era tan grande, que simplemente escapaba a las posibilidades del ejército artiguista.

En cuanto a la instrucción de su personal siempre fue escasa y resultaba difícil mejorarla, ya que su movilización, al no poderse distraer brazos del trabajo, se hacía sólo ante situaciones de peligro o durante la guerra. Asimismo, la falta de escuelas de formación y de instructores en cantidad y calidad suficientes, conspiró permanentemente contra una buena instrucción.

Respecto al sistema defensivo artiguista, fue obra de las circunstancias y del nivel de preparación de sus fuerzas. Cuando Artigas ejecutó operaciones regulares y con fuertes efectivos, la organización de su ejército se inspiró en la española. La Infantería ubicada al centro; la Caballería en las alas y la Artillería intercalada  o frente a la Infantería, pero el cuadro de infantes -debido a la escasez de medios‑ fue transformado a veces, en una línea de tiradores; lo que provocó innumerables reveses. Respecto a la Reserva, integrada por Caballería, se ubicaba al centro y a retaguardia, o sobre un ala si se preveía su uso sobre el flanco o retaguardia enemiga.

Cuando, por el contrario faltaron tropas instruidas y jefes capacitados en la guerra convencional y su inferioridad numérica fue aplastante, Artigas, con fuerzas integradas mayormente por indios y desertores y enfrentado a un ritmo en las operaciones que impedía organizar las fuerzas adecuadamente, aplicó la táctica de las montoneras, forma de empleo escurridiza propia de los indios, apta para la guerrilla, la lucha de recursos o el desgaste de fuerzas más numerosos. Ambas formas de combate se hacían en base a la Caballería, a la que Artigas organizó según los Regimientos españoles de Dragones y Blandengues. Los primeros, una infantería montada, tenían, en forma limitada, las características de ambas Armas ‑Caballería e Infantería‑  por lo que se adaptaban muy bien al teatro de operaciones en que debían actuar. En cuanto a los segundos, tenían características muy particulares por las circunstancias de su creación, el medio en que actuaron y su forma de combate; la guerra irregular. Debido a su conocimiento del terreno, actividad ecuestre y  las fatigas y privaciones propias  de la vigilancia de la frontera, se integraron con el único elemento apto para ese servicio, el gaucho.-

El hecho de que Artigas, por necesidad, haya hecho de la Caballería, Arma que no se aferra al terreno, su principal medio de maniobra, llevó a que el empleo táctico de Ingenieros fuera casi inexistente. En lo estratégico, si bien los españoles usaban las fortificaciones para alerta y protección de los ataques indios, aquellas, por su escaso número y lo vasto y desierto del territorio, eran ineficaces contra fuerzas organizadas. Artigas, enfrentado también a tropas regulares, tampoco las usó, y aunque en ocasiones aprovechó defensivamente el terreno accidentado o boscoso, nunca se aferró a él. Conclusión : Artigas hizo poco uso de los Ingenieros debido a que, al no contar con ellos, y ante la geografía en que operaba y el tipo de enemigo que debió enfrentar; aplicó tácticas que obviaban su empleo, las que a la larga fueron el principal motivo de sus derrotas, preámbulo de la caída estratégica materializada en su retirada al Paraguay. Ironías del destino; apenas tres meses después, nacía en Montevideo, cabeza de esta Banda Oriental, tan estéril en Ingenieros para los ejércitos artiguistas, Juan Carlos de Villagrán Cabrita, familiar directo de la esposa de nuestro héroe, quien con el correr de los años, tras alcanzar la jerarquía de Tte. Cnel. del Ejército de Brasil sería declarado Patrono del Arma de Ingenieros de ese país.-

 

ÉPOCA CONSTITUCIONAL

Ya en la Provincia Oriental, el ejército tuvo organización y medios superiores a los del ejército artiguista, pero iguales carencias respecto a Ingenieros. Su escaso tamaño, frente al inmenso espacio a cubrir, impedía desarrollar una guerra diferente a la practicada por Artigas  y aquí importa realizar una precisión, ya que normalmente, por la dimensión de nuestros vecinos, perdemos la perspectiva de la nuestra.

Así por ejemplo, nuestra frontera con Brasil es de 1.000 km., o sea 25% más que el frente en que Alemania invadió a Francia en 1940 (744 km.). La frontera franco-alemana en 1939 era de 330 km., y la nuestra con Argentina 480 km. Respecto a superficies, la invasión a Francia en la G.M II ocurrió en un territorio similar al nuestro; el frente occidental de dicho conflicto implicó un área igual a la limitada por Trinidad, Isidoro Noblía, Cº Pelado y Guichón  y la batalla de las Ardenas (1944), se desarrolló en un área equivalente al triángulo Tacuarembó-Tranqueras-Vichadero. Si además contrastamos los medios empleados en la inva­sión a Francia (5.420.000 hombres en total), con la población de la Banda Oriental en 1820 (120.000 habitantes) veremos mas claramente los problemas estratégicos de la época.-

La falta de Unidades de Ingenieros durante el período de la Provincia Oriental, lo que no impidió la realización de actividades propias del Arma, pero agrupadas con las de A., tal como sucedía en Europa hasta unos 90 años atrás. Es así que recién en 1835 hallamos la primer disposición referida a Ingenieros, la reglamentación del uniforme de sus Oficiales, pese a no existir aún el Arma.-

En octubre de 1837, junto con la invasión de Rivera desde Río Grande, se planta el primer jalón en la institucionalización del Arma; el Gobierno de Oribe crea una Compañía de Zapadores, la que, lamentablemente, tuvo corta duración, ya que 2 meses después es incorporada a un Batallón de Infantería creado en el mismo acto. Las urgencias del conflicto retaceaban un importante salto cualitativo al Ejército Nacional.-

 

Uniforme Tradicional Histórico de la Compañía de Zapadores de 1837

 

En mayo del 39, iniciada la guerra contra Rosas, fuerzas al mando de Echagüe buscan tomar Montevideo; se contrata entonces  al Ing. Militar y Cap. del Ejército francés Adolfo D’Hastrel, para dirigir la fortificación de la ciudad, obras no usadas gracias al triunfo de Rivera en Cagancha. Sin embargo, en 1842 fuerzas rosistas al mando de Oribe derrotan a Rivera en Aº Grande y ahora sí, sitian Montevideo, iniciándose nuevas fortificaciones a cargo del Gral. Tomás de Iriarte. Allí participan el Sgto.May. José Mª Echeandía, luego Cnel. y los franceses Cap. Juan P. Cardeillac, mas tarde Sgto.May. de Ing. y el Cnel. de Ing. Eduardo Trolé, ex-Comandante de la Compañía de Zapadores que luchara con el ejército republicano en Ituzaingó. En 1843, los obreros civiles abandonan los trabajos de fortificación debido al no pago de sus salarios, decidiéndose emplear personal militar para continuarlos. Este es integrado en 1844 en una Compañía de Obreros, segundo jalón de institucionalización del Arma, la que, entre el 44 y 51, erige las principales fortificaciones de la ciudad.-

Finalizado el sitio, el Arma de Ing. continúa abriéndose camino. En 1852 se crea en el Estado Mayor General,  la Mesa de Ingenieros y Artillería , de vida efímera y en 1853, a impulsos del Cnel. Echeandía, se incluyen en el Plan de Estudios de la Escuela Militar Oriental, asignaturas propias del Arma tales como Fortificación, Ataque y Defensa de Plazas y Minas, evidenciando un espíritu de superación en materia tan importante.-

En 1861 se crea la Inspección de Artillería, Parque y Fortificaciones, al mando del Gral. José M. Reyes, quien había luchado como Capitán en la Compañía de Zapadores al mando del Tte. Cnel. Trolé en Ituzaingó. Bajo su mando se realizaron múltiples fortificaciones, especialmente atendiendo el alzamiento del Gral. Venancio Flores. Es en esta época, más concretamente en 1865, que el Poder Ejecutivo, ante el avance revolucionario, crea un Cuerpo de Ingenieros para dirigir la fortificación de Montevideo, en lo que podemos señalar como tercer jalón en nuestra historia. A su frente se designa al Tte.Cnel. Joaquín T. Ega­ña, secundado por Oficiales de distintas Armas, entre ellos dos de Ingenieros, el Capitán Gasser del Ejército de Wurtemburg y el Teniente Seelstrang del Ejército Prusiano. Este Cuerpo tuvo lucida actuación completando las obras de defensa, complementándolas con palizadas, caballos de frisa, minas, pozos de zorro, etc.

En 1878, el en ese entonces co-Director de Obras Públicas, Geodesta, Agrimensor y Cartógrafo Melitón M. González, eleva al Ministro de Guerra y Marina un proyecto de creación de un Cuerpo de Ingenieros en el ejército. Lo novedoso de su propuesta, radicaba en que proponía que, además de sus funciones en tiempo de guerra, dicho Cuerpo se destinase a la realización de obras públicas en todo el país, con lo que se adelantaba en el tiempo, al proponer para el Arma la misión, hoy normal para nosotros, de apoyo a la comunidad. Esta propuesta, si bien tampoco tuvo andamiento, es importante por lo premonitoria.

En el año 1882, el proyecto de Ley de Presupuesto, incluye una partida para el Dpto. de Guerra y Marina con el fin de crear una Oficina de Ing. Militar, y contratar un Oficial de Ing. para el desarrollo de esa especialidad. Aprobada la misma, la elección recae en Roberto Armenio, noble napolitano y Oficial de Ingenieros de Escuela que había combatido como ayudante de Garibaldi, además de participar en la Guerra Franco-Prusiana y haber prestado servicios militares en el ejército brasileño. Este distinguido Oficial fue el asesor técnico militar del Cap. Gral. Máximo Santos y por lo tanto, real impulsor de todas las reformas militares que aquel impuso, como ser  la institucionalización de Ing. como Arma del ejército en 1884, la defensa del puerto de Montevideo, reconstrucción de la Fortaleza del Cerro, organización del Parque y Escuela Nacional de Artes y Oficios, creación del Colegio Militar, creación del Hospital Militar, adquisición de una corbeta de guerra y construcción de buques de guerra en el país, transformación del Estado Mayor del Ejército en Inspección Gral. de Armas, etc.

El año de 1893 marca otro hito en la historia del Arma. En él se aprueba un nuevo Plan de Estudios para la Escuela Militar, donde se contempla la formación de oficiales del Arma de Ingenieros y además  se envían 3 oficiales graduados en la misma a realizar Cursos de Ingenieros militares en Italia, son los Tte.1º Coralio Enciso, Juan Pintos y Felipe Lagarmilla.

En 1894, el Ingeniero Militar Armenio, cuyo contrato había finalizado en 1888, es llamado nuevamente por el Jefe del Estado Mayor para asesorar al Ejército. Debido a la escasez de recursos, Armenio presta sus servicios en forma honoraria. En este período estructura una nueva Oficina de Ingeniería Militar, que se ubica en el costado norte de la Plaza Independencia.

En 1898  el Poder Ejecutivo crea, en el Ministerio de Guerra y Marina, la Sección Técnica de Ingeniería, Artillería y Marina, donde son destinados los tres Oficiales graduados de Ing. Militares en Italia; posteriormente también pasan a integrarla el Tte.1º Roberto P. Riverós, egresado del curso de la Escuela Superior de Guerra en Madrid y el Alférez Ramón Rivas, graduado en la Escuela de Ingenieros de España en Guadalajara. En 1903, dicha Sección pasa al Estado Mayor del Ejército.

Es así que llegamos a la Revolución de 1904, durante la cual ambos bandos realizaron numerosos trabajos de Ingeniería. Entre los realizados por las tropas del Gobierno se destacan :

  • Los trabajos de fortificación en Salto, Rivera y Río Branco.
  • El Puente flotante, Balsas y Alambre-carril tendidos sobre el Río Negro en Pº de Carpintería.

 

 

Entre los trabajos de Ingeniería de las tropas revolucionarias merecen señalarse :

 

  • El Puente construido en el Paso Mazangano en el río Negro.
  • La Pasarela construida sobre el Río Negro en Pº de Carpintería.

 

Este trabajo merece especial destaque por lo ingenioso. El procedimiento de construcción, según relata el Gral. Campos en su Diario de un Teniente en la Campaña de 1904, fue atar caballos en tierra firme, cola con cabeza, pasándolos luego a nado con una yegua madrina y la ayuda de una maroma. Asegurado el primer animal en la orilla opuesta, se procedió a matarlos, esperando que los cuerpos hinchado con los gases de la putrefacción flotaran como las “pelotas” hechas con cueros en la época del coloniaje. El aspecto mas rescatable que dejó esta revolución para el Arma de Ingenieros, fue patentizar la necesidad de su creación, como evidencia el mencionado Gral. Campos en su diario, cuando vierte amargas quejas por la inexistencia de tropas de Zapadores y Pontoneros.

Los años siguientes van a estar signados fundamentalmente por la Primera Guerra Mundial, ocurrida entre 1914 y 1918, la que va a marcar a fuego a todos los ejércitos del mundo, hayan combatido o no en ella. Un teórico militar polaco I. S. Bloch, de profesión banquero y economista, en 1897 publicó un cuidadoso análisis de la guerra moderna titulado La guerra del futuro y sus consecuencias técnicas, económicas y políticas donde vaticinaba que, con los últimos adelantos en materia de armamento, se había perfeccionado de tal forma el mecanismo de matanza, que prácticamente se había asegurado la extinción de los combatientes por lo que, la próxima guerra, sería de atrincheramiento. Su predicción fue por demás acertada y la impresión que esta nueva forma de guerra causó en nuestras autoridades llevó a la creación definitiva del Arma. Dicha impresión, se evidencia en el Informe de la Comisión de Milicias de la Cámara de Senadores con motivo de la propuesta del Poder Ejecutivo para concretar en los hechos, la creación del Arma de Ingenieros. Dice en una de sus partes dicho informe :

 

“...La experiencia mundial demuestra la importancia capitalísima de esta Arma. La guerra moderna ha venido haciéndose cada vez mas una guerra de ingeniería, especialmente en lo que se refiere a fortificaciones de campaña, las que han adquirido en el momento actual una extensión hasta hace poco inconcebible”

 

Y por si estas palabras sobre la importancia del Arma fueran poco elocuentes, permítaseme repetir lo dicho por el Mariscal de Campo Montgomery, héroe del Alhamein sobre los Ingenieros luego de finalizada la 2ª Guerra Mundial :

 

“Los Ingenieros no necesitan que yo les rinda tributo, su recompensa yace en la gloria de sus logros. Cuanto más intervenga la ciencia en el arte de la guerra, mas necesidad de Ingenieros tendrán los Ejércitos en Campaña; en la última guerra, nunca hubieron, en momento alguno, zapadores suficientes..... Su contribución a la victoria estuvo mas allá de todos los cálculos”

 

Es así que, finalmente, el 20 de diciembre de 1915, luego de tantas peripecias, y ante la realidad de los hechos, veía la luz el primer Batallón de Ingenieros, dando inicio a un sinnúmero de logros para las Armas de la Patria.-

 

Rambla Armenia 3975 (Aduana de Oribe)  , Montevideo , República Oriental del Uruguay
Días y horarios de visita
 Sábados y Domingos de 15 a 18 horas.-
Entrada gratuita
Teléfono
 : 598 2 622 14 80
E-Mail
 : museoingenierosmil@adinet.com.uy